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viernes, 21 de enero de 2011

Garzón presunto candidato al Premio Nobel de la Paz


Quizás será un rumor, pero lo que no puede ser es un disparate. La candidatura puede ser discrepada y discutida, pero nunca infundada. Los galardonados Kissinger y Obama, salvando las distancias, han sido polémicos por causa de los débiles fundamentos, según sus detractores, que les auparon al Nobel. Baltasar Garzón presenta premisas contradictorias de un aspirante al Premio Nobel de la Paz. Procesado en su propio país, por la Justicia de un Estado de Derecho, por el peor de los delitos que se pueden atribuir a un Juez, el de prevaricación. El señor Garzón está procesado con todas las garantías, dentro de “un Estado social y democrático de Derecho”, que a su vez ha asimilado la Declaración Universal de los Derechos Humanos, del año 1948, y que jurídicamente asume y aplica el principio de Justicia Universal; acatando la doctrina del Tribunal Penal Internacional. Pues según la acusación que le ha llevado a las puertas del juicio oral, el juez Garzón no está legitimado para abrir las fosas del franquismo, que es tanto como procesar a la dictadura franquista por genocidio y delitos de lesa humanidad, en virtud de la Ley de la Amnistía de 1977. Por su parte el Fiscal no comparte esta acusación y el juez instructor sigue adelante con el proceso. Es evidente que el proceso por prevaricación del juez de la Audiencia Nacional, ha salido de los recintos jurisdiccionales y la sociedad se ha ocupado de politizarlo; interpretando estos hechos como linchamiento al juez. Junto a la acusación de Manos Limpias, se adhieren en la misma intención los neofranquistas, falangistas, la derecha en general y la judicatura conservadora; enraizados todos ellos en la dictadura. Por el otro extremo, coincidiendo con el Fiscal, está la izquierda democrática, los juristas progresistas, aunque amordazados por las exquisiteces legales. Es el reflejo de las dos Españas enfrentadas por causa del golpe de estado de 1936, una guerra fratricida y una dictadura acompañada de un genocidio evidente. ¿Dónde está el mérito que le hace hipotético acreedor de la candidatura al Premio Nobel de la Paz? Así los hechos, los jueces y magistrados jurídicamente se empreñan en resolver este proceso aplicando una legalidad manifiestamente torticera. La opinión pública en su mayoría entiende que es una persecución al juez, por intentar que los crímenes del franquismo no queden impunes. No obstante, con la opinión pública a favor de la candidatura no es suficiente. Pero el apoyo nacional e internacional que está teniendo el juez, además de reconocimientos y premios de numerosas instituciones, ligadas a los derechos Humanos, constituyen una plataforma nada despreciable. Más fácil de transformar el rumor y la hipótesis, en certeza. Pero, si la presunción de inocencia de Garzón, torna en sentencia firma por el Tribunal Supremo, entonces, los temores de acoso y derribo contra el juez, demostrarían que la injustica se ha consumado; sobrándole méritos para ser el Premio Nobel de la Paz 2012. Y siempre quedaría la apelación y el recurso, a instancias internacionales que entiendan de Derechos Humanos.

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